viernes, 21 de octubre de 2011
Sentimientos varios
No tengo nadie con quien compartir nada. Todo lo contenta que estaba hasta hace un ratito se me acaba de ir o por lo menos disminuyó al notar que no tengo a quien contarle o mostrarle las cosas que me interesan. Es injusto porque cuando a mí me demandan lo mismo, yo siempre estoy, sin embargo no recibo reciprocidad en ese acto y se supone que cuando uno convive con alguien y sobre todo familiar ese ida y vuelta es imprescindible, de lo contrario es injusto.
Hoy estuve en la Fundación Favaloro y la verdad vine animada por cuanto los resultados de mis estudios dicen que no estoy todavía con necesidad quirúrgica de mis válvulas y que por lo tanto siguiendo la dieta y un poco de actividad física, voy a poder seguir con mi vida unos cuantos años más. En realidad me conforme con que sean algunos, no demasiados como para molestar, porque se siente mal cuando uno ve que molesta y esto me acaba de pasar cuando intento que me escuchen en algo trivial que llevaba unos minutos, mirar unas imágenes. Pero en fin, a veces es así, y lo peor de todo es que es así porque nosotros mismos lo hemos permitido y hemos acostumbrado a quien está a nuestro lado a que sea así.
De cualquier modo no voy a permitir que esta minúscula situación mine mi contento corazón de hoy, con los resultados de sus estudios sino también porque ayer recibí llamado del hombre que amo y por lo tanto eso ya me pone bien.
Hago planes para viajar, aunque tendrán que darse muchas variables para que eso pueda suceder, y no son fáciles de lograr, pero el intento no dejaré e hacerlo porque lo que me espera lo amerita. No quiero que pase mucho tiempo más sin verlo, es necesario que nos veamos, que nos entreguemos, que demos todo de cada uno, que nos miremos de frente y que nos digamos todo lo que durante tanto tiempo queremos decirnos. Después... y bueno, después nuestras vidas seguirán sus caminos independientes porque así se han planteado nuestras vidas, pero nos quedaremos con el dulce sabor del reencuentro, de la nostalgia de los años jóvenes, con la sensación de que ya puede ocurrir cualquier cosa... nosotros ya estuvimos juntos nuevamente y nos amamos.
sábado, 15 de octubre de 2011
El beso
Y pasaron muchas cosas desde tu cumpleaños y no pude saber cómo estuviste, cómo lo viviste, sólo pude conocer apenas ciertas cosas de vos, de tus urgencias, de tus deseos, de tus necesidades y nada más.
Y hoy, otra vez el silencio, la distancia que tanto nos separa, el que parece olvido y a lo mejor lo es, el tiempo que pasa inexorable y que todo se lo lleva, aborrezco el tiempo, cada día más. Desearía que un sortilegio lo detuviera, en un momento, en un minuto, en un exacto segundo en que por alguna extraña razón yo fuera feliz y allí se quedara inmóvil, quietísimo, sólo permitiendo que hablen nuestras voces, que se vean nuestras presencias y que se muevan nuestros cuerpos y entonces yo me abrazaría a vos y vos me tomarías en ese abrazo eterno y nos miraríamos y luego lentamente...cerrando los ojos... comenzaríamos a besarnos... y tendríamos en nuestras boca una miel adictiva que nos mantendría así, unidos por ese beso, por ese deglutirnos en un ósculo sin fin hasta la eternidad, porque el mundo se habría detenido sólo para nosotros y nadie osaría interrumpir ese beso único en el universo, pero cuando hubiésemos despertado del letargo en el que habríamos estado sumidos, todo estaría destruído, todo habría terminado y vos y yo, seríamos los únicos, los últimos o... los primeros...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



